Es una pregunta recurrente que la gente suele hacerse. Cuando uno además ha cursado una carrera técnica, muchos te lo consultan sin importarles que tus estudios versaran sobre propagación de ondas, circuitos electrónicos y programación informática en vez de física y dinámica de fluídos. Me estoy refiriendo a: cuando voy en mi coche a 120 kmph y entra una mosca por la ventanilla ¿Se estampa contra la luna trasera?
Nuestra expriencia nos dice que al dar un acelerón en el coche nuestro cuerpo se incrusta contra el asiento a consecuencia de la inercia. Entonces, una triste mosca que volaba a 1 kmph por el campo también debería sufrir esta inercia y quedar hecha un cromo contra el cristal trasero ¿no? Vaya por delante que la explicación siguiente es una conjetura de un servidor y no está demostrada en absoluto. Para eso está la sección de comentarios más abajo, para que cada uno me confirme o me desmienta.
Yo creo que si la situación se diera en el vacío la mosca se estamparía sin duda alguna contra el cristal (claro que si estuviera en el vacío la mosca no podría volar y la situación sería imposible) pero como el interior del coche está lleno de aire, éste amortigua a la mosca en su fatídico recorrido hacia la muerte en la luna trasera. Al fin y al cabo el aire, igual que el agua, es un fluído que produce rozamiento cuando es atravesado por un cuerpo y se opone al movimiento de este. Como la mosca es muy ligera, el rozamiento con el aire la frena impidiendo su merecida muerte. Nosotros también podemos zambullirnos en una piscina y si la profundidad del agua es suficiente no nos descalabraremos contra el fondo. De un modo similar, una hormiga arrojada desde lo alto de un rascacielos puede sobrevivir a la caída gracias al colchon de aire mientras que usted y yo sufriríamos el quebranto de nuestros huesos contra el suelo. El aire frena menos que el agua pero si el cuerpo en cuestión es ligero puede salvar la vida gracias a él.
Conclusión, si una mosca entra en tu coche en marcha es muy probable que sobreviva pero si lo que entra es un buitre de Rupell o un águila real, es casi seguro que tendrás que cambiar la luna trasera.
Miren uds. por donde, el otro día de camino a casa, el experimento arriba mencionado se produjo teniendo como protagonistas a un peludo abejorro y mi pequeño Yaris. ¿Que qué paso?. – Pues bien, todo son conjeturas ya que no lo pude ver; más bien lo escuché (un “pac” bastante seco). A continuación advertí en el suelo al bicho, y es que se dio una situación no contemplada en éste post: Se estampó contra el rail que se encuentra en el marco de la ventana del copiloto. La explicación científica de por qué ni siquiera llegó a entrar al interior de mi carro creo que fue la insuficiente velocidad de entrada (vector perpendicular a la superficie del cristal de la ventana) o quizás que fue frenada por el aire que desplazaba mi coche a esa velocidad.
No sé. El caso es que ésta si murió en el intento.
Conclusión, aunque seas un insecto ligero, si no eres capaz de entrar en el habitáculo a tiempo el aíre no te salvarás y perderas tu vida contra el marco de la puerta… que pena que los abejorros no sepan de ciencia
En efecto!, que pena.